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San Joaquin

San Joaquín de la Menadella

San Joaquín es una singular necrópolis de incineración utilizada durante los siglos VII y VI a.n.e.

Durante las excavaciones se extrajeron de la necrópolis 90 individuos.

En este yacimiento podemos ver cuatro tipos de enterramientos diferentes: las cámaras funerarias, las cistas, los túmulos y los lóculo.
Las cámaras funerarias son estructuras cuadradas construidas con muros de mampostería a doble cara. En el espacio interior era donde se depositaba la urna funeraria.
Las cistas son estructuras de forma cuadrada formadas por piedras o bloques planos clavados en la tierra delimitando el espacio y que suelen cubrirse con una losa encima. En su interior se depositaban los restos funerarios.
Los túmulos funerarios son estructuras de piedra en cuyo interior se deja un espacio para depositar los restos funerarios.
El lóculo son estructuras excavadas en roca donde se colocan los enterramientos.

 

Cómo llegar:

Al peiró de San Joaquín de la Menadella
Desde el peiró de la Trinidad, se vislumbra la senda que continúa hacia Refoyas hasta llegar a una pista forestal que pasa por el parque eólico. Al llegar, el escenario que aparece a los ojos del visitante es excepcional: el peiró de San Joaquín de la Menadella rodeado de un gran número de molinos gigantes, a los pies de los que descansan los restos de una necrópolis del final de la edad de bronce, principios de la del hierro. Para disfrutar de un paisaje aún más excepcional, se recomienda visitar el peiró durante la puesta de sol. Y si se quiere completar la ruta con una visita a la ermita construída también en honor a San Joaquín, hay que seguir la pista forestal, un poco más abajo.